Una idea sencilla

Volver a habitar el cuerpo

Con atención,
Con estabilidad y con naturalidad.

Sin perseguir el rendimiento,
Sin buscar la perfección.




Cultivar una relación
más consciente,

con la mente y con el cuerpo,
con el movimiento
con uno mismo.
Con los años aprendimos muchas cosas.
A dirigir la atención hacia fuera.
A responder,
a producir,
a resolver.

Y, casi sin darnos cuenta,
fuimos dejando de escuchar 
aquello que siempre 
nos había sostenido.

No se trata de regresar al pasado.
Se trata de recuperar una relación 
que nunca desapareció del todo.

Porque el cuerpo sigue aquí... 
Esperando ser habitado de nuevo.
Hubo un tiempo 
en que no hacía falta 
pensar en el cuerpo.

Simplemente lo habitábamos.

Con él descubrimos el equilibrio,
aprendimos a ponernos en pie,
a caminar,
a explorar el espacio 
y a encontrarnos con el mundo.

Aquella relación... Estaba aquí.

Volver

Habitar el cuerpo

Volver al cuerpo

A su relación con la gravedad

Reconocer el peso

Encontrar el eje y ...

SOLTAR

Mover

Soltar es dejar de sujetarse,
no es dejar de sostenerse.
Es confiar en aquello que nos sostiene.
Al dejar de sostener lo que no hace falta,
un espacio propio se revela.
La mente vuelve a la atención ...
a su hogar.
El cuerpo se vuelve disponible.
La atención puede tomar una dirección.
Convertirse en intención.
Y la intención en movimiento.
Sin añadir fuerza innecesaria

Deconstruir

Soltar es difícil.
Moverse sin volver a sujetarse, 
todavía más.
A lo largo de la vida
hemos aprendido a permanecer de pie sujetándonos frente a la gravedad.
Sujetar. Fijar. Resistir.
Con el tiempo dejan de parecernos estrategias.
Se convierten en memoria corporal,
inscrita en nuestra manera de estar.
No ocurrió porque sí.
Aprendimos estas estrategias para protegernos.
Casi siempre de manera inconsciente,
reactiva y defensiva.
Muchas veces, por simple imitación.
Y funcionaron.
Nos ayudaron a adaptarnos,
a responder,
a seguir adelante.
Hasta que dejan de hacerlo.
Llega un momento en que aquello que nos protegía
comienza a limitarnos.
Lo que antes nos ayudó a desenvolvernos
ahora nos agota, nos endurece, 
trabaja en nuestra contra.
Y quizá algo de eso
te haya traído hasta aquí.
¿Qué puedes encontrar aquí?
Puede que lo que hayas leído hasta llegar aquí 
te haya hecho intuir algo:
Alinear.
Reconocer.
Mover.
Soltar.
Desaprender.
Habitar.
No son objetivos separados.
Son distintas puertas de entrada
a un mismo trabajo.
Todo trabajo necesita herramientas.
 En Neikunenea,
las herramientas son
el Chikung y el Taichi.